Diagnóstico
Revisamos datos, embudo y feedback para detectar el cuello de botella real.
Si el crecimiento se ha quedado plano, el onboarding no convierte o el equipo propone features sin datos, te ayudo a priorizar con evidencia, enderezar el funnel y tomar decisiones de producto con criterio —no con suposiciones.
Reservar una llamadaEquipos y marcas con las que he trabajado





Revisamos datos, embudo y feedback para detectar el cuello de botella real.
Definimos qué probar primero según impacto esperado, coste y riesgo.
Ejecutamos mejoras concretas en producto, onboarding o conversión.
Medimos resultados, aprendemos y decidimos el siguiente paso con evidencia.
Al cerrar cada fase revisamos resultados contigo, ajustamos con lo aprendido y solo entonces seguimos. Así reduces riesgo, evitas construir por intuición y mantienes el control del presupuesto y del calendario.
Llevo más de una década entre desarrollo, liderazgo y producto. He vivido desde el código hasta la mesa donde se decide qué construir —y sé lo costoso que es invertir mal cuando el problema real está en otro sitio.
Diseñé y desarrollé un software de facturación y una plataforma de formación en vídeo para el sector vitivinícola, digitalizando procesos y mejorando la eficiencia operativa.
Formé parte de Taxitronic, empresa líder en taxímetros y gestión de radiotaxis con presencia nacional e internacional, contribuyendo al desarrollo de soluciones críticas para el negocio.
Trabajé como programador para una empresa Fortune 500, participando en proyectos globales con altos estándares de calidad, rendimiento y escalabilidad.
Lideré una consultora de desarrollo y un equipo de 8 personas, entregando proyectos de alto impacto con foco en resultados, plazos y satisfacción del cliente.
Como Product Manager en Rockalingua, impulsé mejoras de producto y crecimiento que aumentaron un 60% los registros en solo 2 meses.
Si tu producto ya está en el mercado pero el crecimiento no acompaña, no necesitas más ruido: necesitas diagnóstico, prioridad y ejecución con métricas. Ahí es donde entro yo.
Si quieres alguien que hable el idioma del producto y del desarrollo, que sepa cuándo toca medir y cuándo toca construir, y que no te venda un rediseño antes de entender el embudo, hablemos.
Agendar conversaciónPrimero acotamos el cuello de botella: activación, conversión, retención o propuesta de valor. Menos “hay que rediseñar todo” y más decisiones con sentido.
Traduzco el ruido interno en una lista corta de lo que más impacto tiene ahora, para que el equipo deje de dispersarse en features sin retorno.
Onboarding, primeros pasos y puntos de fricción: lo miramos con métricas y con uso real, no solo con opiniones.
Arquitectura e infraestructura preparadas para crecer cuando el tráfico y la complejidad suben —sin sustos de rendimiento ni de coste.
Trabajo por entregas con revisión al cierre de cada fase: controlas presupuesto, calendario y dirección sin quedar atrapado en un proyecto ciego.
Buenas prácticas, estabilidad y foco en velocidad percibida y confianza del usuario: base técnica para experimentar sin romper lo que ya funciona. Incluye 6 meses de corrección de errores si el código no ha sido modificado por terceros.
Comunicación clara, documentación técnica cuando toca y visibilidad del qué, el porqué y el qué sigue —para que no dependas de “cajas negras”.
Repositorios, hosting, dominios y datos bajo tu control desde el principio. Sin ataduras innecesarias ni sorpresas al cierre.
Dividimos el esfuerzo en etapas con entregables claros: diagnóstico, priorización, implementación y revisión. Así reduces riesgo, ves progreso tangible y puedes corregir rumbo antes de invertir en la siguiente fase.
Lo separamos por señales: datos de uso y conversión, fricción en onboarding, mensajes que no conectan y feedback cualitativo. No se trata de adivinar: se trata de contrastar hipótesis con evidencia y actuar donde más duele.
Depende del alcance y del estado del producto. Antes de empezar acordamos objetivos por fase y un calendario realista, con hitos revisables —sin promesas vacías ni plazos imposibles.
Sí. Al cerrar cada fase revisamos contigo el resultado y lo que hemos aprendido. Si hace falta ajustar, lo hacemos antes de seguir; el objetivo es que cada paso te acerque a métricas mejores, no solo a “tener algo nuevo”.
Reuniones cuando tienen sentido, escritura clara en herramientas como Notion o Drive y seguimiento por email cuando basta. Lo importante: que siempre sepas en qué fase estamos, qué estamos probando y qué decisión toca a continuación.